El chorizo casero extremeño es una auténtica joya culinaria, especialmente para aquellos que somos de Extremadura. A lo largo de los tiempos, la receta del chorizo extremeño ha sido una tradición arraigada en nuestra región, transmitida de generación en generación, y aún hoy en día, algunos afortunados mantienen viva esta tradición.
Este conocimiento y saber hacer se ha preservado con cariño a lo largo de los años, pasando de abuelos a padres y de padres a hijos. Es una herencia valiosa que nos conecta con nuestras raíces y nos permite disfrutar de la autenticidad de los sabores caseros.

Sin embargo, es cierto que la elaboración de chorizo en casa se ha vuelto menos común en la actualidad. Varios factores han contribuido a esta tendencia, entre ellos, la conveniencia de poder adquirir chorizo de alta calidad en tiendas especializadas.
Hoy en día, puedes encontrar chorizo que no tiene nada que envidiar a los caseros, con la garantía de que está hecho con los mejores ingredientes y siguiendo rigurosos estándares de calidad.
La tradición del chorizo casero es parte de nuestra identidad, pero también es importante adaptarse a los cambios de los tiempos modernos. Ahora tenemos la oportunidad de disfrutar de deliciosos chorizos tanto caseros como comerciales, y cada uno tiene su propio encanto. ¡Así que, ya sea que optes por hacer tu propio chorizo extremeño o comprarlo en la tienda, asegúrate de saborear y apreciar esta deliciosa tradición gastronómica de Extremadura!
Chorizos Extremeños Caseros – La Receta Tradicional en Detalle
Ingredientes:
- 3 kilos de carne de cerdo picada (preferiblemente jamón o paletilla)
- 450 gramos de tocino fresco (puedes usar panceta o papada)
- 7 dientes de ajo
- 100 gramos de pimentón de calidad
- 2 cucharadas soperas de orégano
- 3 cucharadas de sal gorda
- 3 cucharadas de vino blanco (opcional)
Preparación:
- Comienza con la preparación de la carne. Si no estás familiarizado con el proceso de matanza, puedes comprar la carne en una carnicería y pedir que la piquen un poco más gruesa de lo normal, lo cual es ideal para hacer embutidos.
- Pela los dientes de ajo y machácalos en un mortero junto con la sal hasta obtener una especie de puré.
- En un recipiente amplio, coloca la carne picada y añade el pimentón. Si deseas que tu chorizo sea picante, puedes sustituir una cucharada de pimentón dulce por una picante, pero en total, deben ser 100 gramos de pimentón.
- Agrega la pasta de ajo y sal al recipiente. También puedes incorporar el vino blanco, preferiblemente tipo «pitarra» para un toque más natural. Si no tienes vino, el agua puede ser una alternativa.
- Añade el orégano al conjunto.
- La clave aquí es mezclar todos los ingredientes de manera uniforme. Puedes hacerlo con las manos, asegurándote de que la carne absorba todos los sabores.
- Cubre el recipiente con un paño y deja reposar en un lugar fresco durante 48 horas, removiendo la mezcla tres veces al día. Si es necesario, agrega una cucharada de agua al mezclar.
- Después de 48 horas, prueba un poco de la mezcla para verificar el sabor y el nivel de pimentón y sal. Para ajustar el pimentón, puedes hacer una pequeña prueba en una sartén y ajustar según tu preferencia.
- Si las tripas están secas, lávalas en agua tibia, tanto por dentro como por fuera. Luego, déjalas en remojo para ablandarlas.
- Para embutir los chorizos, necesitarás una cuerda para atarlos, un embudo de boca grande (si no tienes una máquina para embutir) y una aguja para eliminar bolsas de aire.
- Ata un extremo de la tripa con un nudo y pásala hacia el otro lado, luego vuelve a anudarla con dos nudos.
- Mientras llenas las tripas, asegúrate de pinchar las bolsas de aire con una aguja para evitar que se acumule aire en el interior.
- Puedes hacer chorizos de diferentes tamaños según tus preferencias, ya sea pequeños para aperitivos o más grandes.
- Una vez que todos los chorizos estén listos, cuélgalos en un lugar fresco y seco durante al menos 20 días para que se sequen adecuadamente. Después de 30 o 35 días, estarán listos para disfrutar, ya sea cocinándolos, congelándolos o conservándolos en aceite para su uso posterior.