La morcilla casera de cerdo es un manjar que no solo tiene una historia rica y fascinante, sino que también representa una tradición culinaria que ha perdurado en muchas culturas del mundo. Hoy, quiero contarte todo lo que necesitas saber para hacer una morcilla espectacular en casa, con ingredientes frescos, sabores intensos y, sobre todo, el cariño que solo puedes poner cuando cocinas algo tú mismo.

En este artículo, vamos a profundizar en cada paso de la receta, te daré recomendaciones adicionales y consejos para que puedas experimentar y ajustar la receta según tus gustos personales. ¡Así que prepárate para convertirte en un experto de la morcilla casera!
Ingredientes Clave para la Morcilla Casera
La morcilla, a pesar de ser un alimento con una historia antigua, sigue siendo muy popular en muchas partes del mundo, especialmente en Europa, América Latina y Asia. Dependiendo de la región, los ingredientes pueden variar, pero esta receta básica de morcilla de cerdo es un excelente punto de partida. Aquí están los ingredientes esenciales:
- 1 kg de cuero de cerdo: Este ingrediente es fundamental para conseguir la textura deseada en la morcilla. El cuero de cerdo aporta firmeza y cuerpo, creando una estructura que se mantiene bien durante la cocción. Si no encuentras cuero de cerdo fresco, puedes usarlo congelado, pero asegúrate de que esté limpio y listo para usar.
- 400 gr de carne de cerdo: La carne de cerdo es el ingrediente principal que da sabor y consistencia a la morcilla. Puedes usar carne de cerdo de buena calidad, como el lomo o la paleta, dependiendo de lo que prefieras. Si te gusta una morcilla más jugosa, puedes usar carne con un poco de grasa.
- 400 gr de cebolla de verdeo: Este ingrediente no solo aporta frescura, sino que también le da un toque suave y ligeramente picante, que equilibra perfectamente el sabor de la carne y las especias. Es importante no omitirla, ya que ayuda a darle un sabor único.
- 250 gr de tocino: El tocino no solo agrega un sabor delicioso, sino que también proporciona la jugosidad necesaria para que la morcilla quede suave. Asegúrate de usar tocino de buena calidad, idealmente de cerdo.
- 500 c.c de sangre de cerdo: La sangre es uno de los ingredientes más importantes de la morcilla, ya que actúa como el aglutinante que mantiene todo unido. Si no consigues sangre fresca, no te preocupes, existen alternativas en polvo que funcionan perfectamente. Recuerda que si optas por sangre fresca, deberás filtrarla y enfriarla antes de usarla.
- 55 gr de sal: La sal es esencial para realzar los sabores y para que la morcilla tenga el punto de sal necesario. No la omitas, pero si prefieres una morcilla menos salada, puedes reducir la cantidad.
- 1 cucharada de orégano: El orégano es una de las especias más comunes en la morcilla. Aporta un toque aromático que hace que cada bocado sea aún más sabroso.
- ½ cucharadita de comino: Esta especia tiene un sabor cálido y ligeramente terroso, que le da un toque muy característico a la morcilla.
- ½ cucharadita de nuez moscada: Aunque no es común en todas las recetas de morcilla, la nuez moscada le da un toque sutil y una complejidad de sabor que la hace especial.
- ¼ cucharadita de pimienta negra: Un toque de pimienta siempre va bien, ya que ayuda a equilibrar el dulzor de la sangre y el tocino con una ligera pungencia.
- 125 gr de gluten de trigo: Este ingrediente es ideal para darle una textura más consistente a la mezcla. Si no eres fan del gluten, puedes reemplazarlo por almidón de maíz, aunque el resultado final puede ser diferente.
- 150 gr de harina: Ayuda a darle cuerpo a la mezcla, asegurando que la morcilla no se deshaga durante la cocción.
- 2 metros de tripa vacuna calibre 45: La tripa es la envoltura que contiene la morcilla. Es crucial que sea de buena calidad y que esté bien limpia antes de usarla. Si no tienes acceso a tripas frescas, también puedes utilizar tripas secas, pero asegúrate de remojarlas bien antes de usarlas.
- Hilo para atar los chorizos: Este hilo servirá para atar las morcillas y evitar que se abran durante la cocción. Asegúrate de usar un hilo apto para uso alimentario.
Sangre Deshidratada: ¿Qué es y Cómo Usarla?
La sangre deshidratada es simplemente sangre de cerdo que ha sido deshidratada para su conservación. Se trata de un polvo fino que, cuando se disuelve en agua fría, recupera su consistencia líquida, pero sin perder las propiedades nutricionales ni el sabor característico. Este tipo de sangre es mucho más fácil de almacenar y manipular que la fresca, ya que tiene una larga vida útil y se puede conseguir fácilmente en tiendas especializadas o por internet.
¿Cómo Usar la Sangre Deshidratada en la Receta?
Para esta receta de morcilla, si decides usar sangre deshidratada en lugar de fresca, el proceso es bastante sencillo. Aquí te dejo los pasos:
- Disolver la sangre deshidratada:
- Necesitarás 50 gramos de sangre deshidratada para obtener los 500 c.c de sangre líquida que requiere la receta.
- Mezcla los 50 gramos de sangre en polvo con 400 c.c de agua fría. Asegúrate de que el agua esté a temperatura ambiente (no caliente, ya que esto puede afectar la disolución de la sangre).
- Deja reposar la mezcla durante unos minutos y revuelve bien hasta que el polvo se disuelva completamente. El líquido obtenido debe tener una consistencia similar a la sangre fresca.
- Usar en la mezcla: Una vez disuelta, la sangre ya está lista para ser incorporada a la mezcla de carne que preparaste previamente. Asegúrate de integrarla bien para que todo quede homogéneo.
Paso a Paso para Hacer la Morcilla Casera

Ahora que ya tienes todos los ingredientes listos, te guiaré a través de un proceso detallado y fácil de seguir para hacer la morcilla en casa. Si eres un principiante, no te preocupes, solo sigue estos pasos y verás que es más fácil de lo que parece.
1. Preparar los ingredientes principales
Lo primero es hervir el cuero de cerdo y la carne de cerdo en una olla grande. Cocina ambos hasta que estén bien tiernos, lo que puede tardar alrededor de una hora, dependiendo de la cantidad y el tipo de carne. El objetivo es que la carne quede suave y fácil de picar.
Mientras tanto, blanquea la cebolla de verdeo. Este paso es fundamental porque suaviza su sabor y asegura que no se sobrecocine al mezclarla con los demás ingredientes. Simplemente sumérgela en agua hirviendo durante un minuto y luego pásala a agua fría para detener la cocción.
2. Picar la carne, el cuero y la cebolla de verdeo
Una vez que los ingredientes principales estén cocidos y enfriados un poco, es momento de picarlos. Pica la carne, el cuero y la cebolla de verdeo usando un disco de 12 mm en tu máquina de picar. Esto le dará a la mezcla una textura gruesa, pero aún manejable. Luego, pica el tocino con un disco más pequeño (5 mm), para obtener piezas más finas.
3. Mezclar con sangre y especias
En un bol grande, mezcla la carne y el cuero picados con el tocino. Luego agrega la sangre, las especias (orégano, comino, nuez moscada y pimienta) y los ingredientes secos (gluten de trigo y harina). Es importante que todo quede bien integrado, de manera que obtengas una masa homogénea. No dudes en probarla para ajustar el sabor según tus preferencias.
4. Preparar las tripas
Lava bien las tripas de cerdo bajo agua fría para eliminar cualquier residuo. Después, remójalas en agua tibia durante unos 10 minutos para que sean más fáciles de manejar.
5. Embutir la mezcla en las tripas
Usa una máquina de embutir para rellenar las tripas con la mezcla de morcilla. No las llenes demasiado, ya que necesitan espacio para expandirse durante la cocción. Ata los extremos de cada morcilla con hilo para asegurarte de que no se abran.
6. Cocinar a la perfección
Ahora que ya tienes tus morcillas listas, es momento de cocinarlas. En una olla grande con agua caliente (a unos 88°C), coloca las morcillas colgadas de palos cruzados para que no toquen el fondo. Cocínalas durante unos 30 minutos, o hasta que la temperatura interna alcance los 72°C. Este paso es crucial para asegurar que las morcillas estén completamente cocidas y seguras para comer.
7. Enfriar y almacenar
Una vez cocidas, enfría las morcillas rápidamente bajo agua fría para detener la cocción. Luego, guárdalas en la heladera hasta que se enfríen completamente. ¡Listo! Ahora puedes disfrutar de tu morcilla casera.

Consejos y Trucos para Hacer la Morcilla Perfecta
- Sangre fresca vs. seca: Si usas sangre fresca, recuerda filtrarla y enfriarla bien antes de usarla. La sangre seca es más fácil de manejar, pero es importante seguir las instrucciones del fabricante para obtener la cantidad correcta.
- Tipo de carne: La carne de cerdo puede ser de diferentes cortes, pero la paleta o el lomo suelen ser las mejores opciones porque aportan un buen equilibrio entre carne magra y grasa.
- Temperatura de cocción: Asegúrate de que las morcillas alcancen los 72°C en su interior. Esto garantiza que estén completamente cocidas y seguras para comer.
- Prueba de sabor: Si eres un amante de las especias, puedes ajustar las cantidades de orégano, comino y nuez moscada según tu gusto personal. ¡No tengas miedo de experimentar!
Variaciones Regionales de la Morcilla
La morcilla tiene variaciones en diferentes países. En España, por ejemplo, la morcilla de arroz es muy popular y contiene arroz cocido junto con la sangre y otros ingredientes. En Argentina, además de los ingredientes básicos, a veces se le añaden pimientos y ajo para darle un sabor aún más intenso. ¡La creatividad no tiene límites cuando se trata de hacer morcilla!

